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Preikestolen o "Púlpito" (Fiordo de Lyse o "Fiordo de la Luz", Noruega)

martes, 18 de septiembre de 2012

DIA 4: 28-ago-2012

Tras una larga noche de descanso llena de paz y relajación que nos recargó a tope las pilas, empezamos el día temprano mirando por nuestra ventana al fiordo y con un clima un tanto nublado que indicaba que nuestro cuarto día por tierras nórdicas iba a ser pasado por agua.


Pero, a pesar de la maldita lluvia, el día de hoy iba a ser inolvidable para muchos de nosotros.

Tras desayunar bien, robar un trozo del ríquisimo pan del hotel para bocatas y cargar las maletas en el autocar, salimos rumbo al Glaciar de Nigards, pero para alcanzar este destino tuvimos un largo y mojado viaje!

Nada más iniciar nuestra ruta ya podiamos ver de fondo el fiordo de Innvik, el cual bordeamos hasta tomar la carretera de montaña "Alto de Karistova" que nos acercaría al Parque Nacional Jostedalbreen y en consecuencia al otro glaciar que ibamos a visitar. 
Esta carretera presentaba vistas espectaculares del fiordo y su valle. Al final de la subida, nos encontramos con el Hotel Karistova donde según cuentan las malas lenguas tuvieron un feliz encuentro el Príncipe Felipe y la modelo noruega Eva Sanun.

Nos alejamos de los fiordos hacia el interior de las montañas donde se encuentra la zona de glaciares, la bajada no tuvo nada que envidiar a la subida anterior ya que nos dejó una preciosa panorámica del valle y su lago, al que poco a poco nos ibamos acercando, el lago Jolstra desde el que había una bellísima vista de uno de los glaciares.


El tiempo no nos acompañaba mucho, pero nuestras ganas (al menos las mias) de ascender por el hielo de un glaciar nos daban fuerzas para continuar en viaje entre risas en un autocar totalmente empañado!
Según ibamos adentrandonos hacía el glaciar, el cielo cada vez mas negro iba dejando grandes precipitaciones.
Tuvimos un largo rato de tregua ya que atravesamos unos largos túneles subterraneos para atravesar la meseta y acercarnos al glaciar.


Al finalizar los tuneles y con lluvia bastante débil, hicimos una breve parada en un pequeño pero bonito glaciar que teníamos en itinerario, el Glaciar de Boya, muy parecido al Glaciar Briskdal del dia anterior pero sin caminar tanto para llegar a su base, en apenas 5 min. la habíamos alcanzado, pero con la lluvia apenas pudimos disfrutar del entorno.


En la zona de parada de autocares había una pequeña y curiosa cafetería en la que tomar algo caliente e ir al aseo, lo de curiosa lo he dicho porque se podía acceder a su tejado de cesped y caminar sobre él.

Tras este pequeño descanso, continuamos nuestra ruta por la ribera del rio Jostedal, viendo montañas, cascadas, valles y lagos que nos dejaron con la boca abierta. 
Para no desanimarnos por la lluvia, Jorge cogió el micro y nos iba informando de la situación, al principio nos comentó que había un problema porque la empresa que realiza la ascensión al Nigardsbreen había cerrado anticipadamente el 25 de agosto y no el 1 de septiembre como habían previsto con lo cual no era seguro que se pudiera hacer.
Yo me desanimé un poco porque una de las cosas que más me atraía del viaje era caminar por el glaciar, pero tras unas llamadas telefónicas con los sherpas que nos iban a acompañar acordaron hacerla pero no en su paseo familiar fácil de 1h. sino que iríamos con ellos abriendo camino hasta el llano del glaciar. La gente tras la noticia se echaba las manos a la cabeza... pero ¿será facil?, ¿no será peligroso?... encima lloviendo...

Finalmente llegamos al Nigardsbreen y Jorge recibió otra llamada, si había sufientes personas la excursión se podia hacer sin problemas a no ser que lloviera más fuerte o cayera la niebla. Muchos compañeros se echaron atrás debido al mal tiempo y a la dificultad que conllevaba pero 27 fuimos los valientes que seguimos a por todas! El Nigardsbreen nos esperaba!


En la caseta nos facilitaron los crampones de nuestra talla y el piolet que deberíamos llevar en el hielo, a las personas que no llevaban botas válidas les dejaban también el calzado. Caía una lluvia meona de esa que molesta y empapa asi que nos resguardamos todos en el tejadillo de la caseta hasta que estuvimos preparados.
Cuando todos tuvimos el material y habíamos firmado la hoja de resposabilidad por caidas o algún otro accidente, nos dirigimos al muelle donde una pequeña barca nos acercaba a medio camino del hielo, el otro medio había que hacerle caminando entre rocas y atravesando puentes colgantes, etc...


Una vez alcanzado el campamento base (a unos 30 o 40 min. del embarcadero) con la tienda de los sherpas y el material, nos repartieron los arnés y nos pusimos todo el material antes de pisar el hielo. Cuando acabamos nos repartieron en 3 grupos de 9 personas y nos ataron con una cuerda uno a uno y finalmente al guía asignado. Yo iba en tercer lugar tras la sherpa y Geles.


Nos pusimos en marcha, cada grupo comenzó por un lado, nuestra guía la más atrevida nos guió hacia la mitad por lo que nuestra ascensión se realizó por todo el centro del glaciar.

No puedo describir la primera sensación de pisar el hielo, fue entre emocionante y peligrosa, me emocionaba el poder caminar por algo de tal magnitud pero a la vez me daba un poco de miedo pisar fuerte porque parecía que el hielo se iba a romper ya que en algunas partes era practicamente trasparente y veiamos correr el agua debajo. El sonido que se producia dentro del silencio existente al clavar los crampones en el hielo era atronador. Había grietas tan estrechas que teníamos que ayudarnos del piolet para poder escalar el hielo y en otras la sherpa nos tenía que marcar escalones para poder continuar.



Eso de paseo de iniciación familiar de 1h. no tuvo nada, fue una ascensión en toda regla para ya iniciados y estuvimos 1h. de subida hasta el llano y 1h. de bajada de vuelta que para mi hicieron la mejor experiencia de mi vida!.



Las vistas desde el llano eran espectaculares, por un lado podíamos ver el lago por el que vinimos en barca que dejamos atrás una hora antes y por otro todo, el glaciar que quedaba todavía para subir (pero en otra ocasión). Fijaros si habiamos ascendido que arriba mientras nos hacíamos las típicas fotos de grupo y tal, nos cayó agua-nieve. Empapados hasta la médula, pantalones, botas, calcetines, etc... emprendimos la bajada un poco más descansados, ya que la subida fue bastante costosa.

Una vez abajo y con la sensación de "hazaña conseguida", nos hicimos las fotos que mostraban la victoria y que nos recordarían a las personas que la hicieron posible, los sherpas.



Volvimos sobre nuestros pasos el camino recorrido a la ida, puentes colgantes, cascadas, piedras escurridizas que costaron mas de un culetazo... para volver de nuevo al embarcadero, allí nos recogió nuevamente la barca que nos trasportaba a la civilización donde nos esperaban "secos" el autocar y los compañeros que no habían subido.

No hubo tiempo para cambiarse ni pudimos sacar las maletas porque a saber donde estaban entre las 49, asi que empapadas nosotras y nuestros asientos del autocar emprendimos el viaje a Leikanger.

La tarde era espléndida y durante todo o gran parte del camino nos acompañó un precioso arco iris, que en algunas ocasiones aparecia doble.


Leikanger, es una preciosa localidad bañada por el fiordo de los sueños, otra de las maravillas de este viaje. Nuestro hotel, se ubicaba a los pies de este fiordo por el que al día seguiente emprenderiamos un maravilloso crucero. El hotel, de preciosidad divina, tenía un pequeño embarcadero propio desde donde salían barquitos a recorrer el fiordo y el embarcadero disponia de unas pequeñas escaleras por las que bajar a darse un baño en las frias y cristalinas aguas del fiordo y donde yo al menos... metí mis pies!


A nuestra llegada al hotel, heladas de frio, nos repartieron las llaves de las habitaciones, cogimos de la recepción el papel con la clave del WIFI y salimos pitando a darnos una ducha caliente antes de la cena.
La cena de este hotel fue de las más pobres del itinerario pero el encanto del hotel la hizo especial.
Tras la cena nos habilitaron una gran sala con café gratis!, donde estuvimos un largo rato charlando con los compañeros y donde Jorge nos regaló una pieza al piano ya que era músico, concretamente pianista.


Tras una apacible velada, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente nos esperaban grandes destinos!

Dia 3: 27-ago-2012

Ya hablado y acordado la noche anterior en mayoría, nuestro tercer día comenzaría temprano. Tras el desayuno en el hotel, nos dirigiríamos a Lom.

Lom, es un pequeño pueblo en el que nos estaban esperando para, tras previo pago de 5€/persona, hacernos una mini visita guiada por una de las mejores conservadas iglesias de madera de época vikinga consagrada a San Juan y a la Virgen María, la Lom Stavkyrkje.


Llegamos pronto, como de costumbre, ya que Tront maneja el autocar como nadie pese a ser las peores carretera por las que he circulado en la vida... con eso de no querer estropear la naturaleza son muy estrechas y apenas pasan 2 coches o sea que imaginar un autocar y "algo" mas...

Nos acercamos a la iglesia, rodeada de un pequeño cementerio de estilo noruego y dimos un breve paseo alrededor del mismo hasta su apertura. Pudimos comprobar lo que Jorge nos había contando antes, que los noruegos no entierran a sus muertos en nichos construidos en vertical sino en el suelo y bastante juntos porque la mayor parte de la población es incinerada.

Tras el pago, accedimos al interior de la iglesia pero resultó que la persona que nos iba a dar la charla no pudo venir por lo que Jorge, nuestro guía, se ofreció para contarnos todo lo que pudo sobre ella y su historia.

A la salida y en espera a algunos compañeros que habían ido a los supermercados noruegos KIWI y a una vieja panadería recomendada por Jorge a reponer existencias, unos pocos nos acercamos a una preciosa cascada que atravesaba con fuerza este pequeño pueblo.


Todos listos, emprendimos nuestra ruta hacía Geiranger, región Sunnmore del municipio de Stranda, donde tendría lugar una de las etapas que quedaría en nuestro recuerdo para siempre.

Avanzamos por carreteras siempre estrechas viendo bellos paisajes y atravesando largos túneles subterráneos...


A escasos kilómetros de nuestro primer destino nos adentramos en la Trollstigen o carretera de montaña denominada "Escalera de los Trolls" al comienzo de la cual hay una curiosa señal (que sólo podemos ver en Noruega) que nos advierte del peligro de los trolls en esta larga y serpenteante carretera con curvas cerradas de 180 grados que superamos con éxito gracias a la habilidad de Tront.


Antes de llegar a nuestro destino, hicimos una breve parada en el mirador más famoso de Noruega, el mirador Flydalsjuvet, desde donde pudimos contemplar en todo su esplendor el fiordo de Geiranger (un ramal del fiordo de Stor) donde nos dirigíamos para tomar un crucero por este Patrimonio de la Humanidad.


Una vez abajo, en el pueblo de Geiranger y con algo de tiempo libre antes de subir al ferry, compramos nuestros primeros souvenirs del viaje, un lápiz para nuestra colección "Lápices del Mundo", un marcapáginas y varios imanes de nevera que llevábamos de encargo. 

En hora, tomamos el barco con el que navegamos por el Geirangerfjord durante 1h. en un trayecto inolvidable de 15 km de longitud entre desfiladeros, montañas de tremenda hermosura y fascinantes cascadas como la Syv Sostrene ("Las Siete Hermanas"), Brudesloret ("El Velo Nupcial") o Friaren ("El Pretendiente"). Este trayecto es una de las rutas más turísticas del país y a lo largo del mismo se encuentran también numerosas granjas, la mayoría abandonas en la actualizadad. Dicho recorrido ofrece paisajes que le ha merecido ser incluido en la lista de la Unesco como un lugar Patrimonio de la Humanidad desde 2005.


Cuenta la leyenda... que hace muchos muchos años, habitaba por la zona un humilde y apuesto caballero que estaba profundamente enamorado de unas hermanas de gran belleza que vivían en el mismo lugar, tal era su amor por ellas que fue intentando conquistarlas una a una y pidiéndoles la mano... hasta compró un maravilloso velo para la afortunada que se casara con él.
Este velo nupcial nunca pudo ser utilizado porque todas las hermanas lo rechazaron y debido a ello, el hombre desesperado se emborrachó bebiéndose una botella de licor y se ahogó en el fiordo donde siempre permanecerá en forma de cascada "El Pretendiente" y conformándose con poder admirar cada día desde enfrente a las "Siete Hermanas" que le negaron su amor y custodiando el "Velo Nupcial" que nunca pudo regalarles.


Durante el trayecto y a pesar del frío que hacía decidimos quedarnos en cubierta para contemplar el enorme paisaje que teníamos ante nuestros ojos, mientras, una grabación nos iba comentando todo lo que veíamos a nuestro paso.
Las bellas cascadas, las granjas en lo alto de las montañas, los pueblos inaccesibles por carretera... hasta los mas afortunados pudieron divisar focas y/o marsopas (una especie de ballena pequeña que habita en los fiordos).

Preparados para el desembarco en Hellesylt, nos indicaron que dejáramos bajar primero a los vehículos así que mientras esperábamos a nuestro autocar nos acercamos a la cascada Hellesyltfossen atraídos por su belleza donde pudimos ver enormes medusas en su agua cristalina.


Continuamos nuestro viaje por el valle de Olden, las preciosas vistas que dejábamos a nuestro paso hacían que no pudiéramos ni parpadear para no perdernos nada. 
Una  breve parada en un puente vikingo de la época sobre el que recaía una antigua leyenda nos vino muy bien para estirar un poco las piernas.


Dice la leyenda que antiguamente toda mujer vikinga que quería casarse debía venir antes aquí para "pasar por la piedra". Si pasaba sin problemas por el agujero central de la misma, podía casarse porque era virgen y llegaba pura al matrimonio en caso contrario eran asesinadas por traición a su prometido.

Llegados a este punto del itinerario y antes de seguir hacía nuestro próximo destino, a los compañeros que habían reservado la excursión opcional en helicóptero les tocó su turno.
El resto, bajamos con Tront hasta la pequeña aldea de Olsen donde tuvimos un rato libre para pasear y tomarnos un delicioso helado.
Apenas sin darnos cuenta, el autocar con la parte del grupo que faltaba ya estaba de vuelta y continuamos dirección --> Glaciar de Briksdal.


Desde el Centro de Visitantes da comienzo el Parque Natural de Jostedalbreen, donde iniciamos a pie un pequeña ascensión de unos 45 min. para llegar hasta la lengua del glaciar y su lago. En este caso, el guía no nos acompañaba así que cada uno subía a su ritmo. Por el camino, innumerables cascadas entre montañas, el río que bajaba fuerte del deshielo y hasta unas simpáticas cabras a las que una compañera dio algo de comer y nos seguían como locas.


Ya arriba la magnitud de ese "trozo de hielo" fue impresionante y de un espléndido azul (único color del sol que el hielo deja que traspase). Silencio absoluto.
Absorvida por una locura transitoria de tan maravilloso espectáculo de la naturaleza, no he podido resistirme a meterme en el glaciar e inmortalizar el momento, el agua estaba helada y solo aguanté para un par de fotos, pero el calor de todos los aplausos de mis compañeros de viaje ha hecho única esta experiencia!


Tras pasar la tarde en el Parque Natural de Jostedalbreen y en el Glaciar Briskdal, pusimos rumbo a Loen, la pequeña aldea donde íbamos a pasar esa noche a orillas del fiordo del norte.

Nuestra llegada al Hotel Loenfjord fue notable ya que hasta los chicos de recepción se quedaron asombrados al ver entrar a tanta gente... y eso que tenían la reserva!
Esta noche nuevamente teníamos incluida una apetitosa cena típica, así que tras una rápida ducha bajamos corriendo a cenar ya que allí a las 21:00h. de la noche cierran la cocina y ya no te dan de cenar!
Una de las mejores cenas del viaje y en la que encontramos prácticamente de todo... PAN!!! oh Dios!! PAN!! hacía días que no veíamos pan desde que dejamos España. Todo exquisito, aquí probamos las típicas albóndigas de reno (para el que le gusten, para mi un tanto fuertes!), degustamos salmón de varios tipos y hasta tuvimos una gran tarta de chocolate de postre!

Después y para bajar la cena antes de acostarnos, volvimos a salir a pasear con parte del grupo que se apuntó, subimos la colina hasta la pequeña iglesia de madera y desde donde las vistas eran de cuento.


De vuelta al hotel, dimos un paseo por detrás del mismo por la parte que daba al fiordo, belleza absoluta y enclave único para este acogedor hotelito. A la vuelta, nos quedamos un rato en el hall abusando del WIFI para hablar con la familia y tuvimos un pequeño espectáculo.


DIA 2: 26-ago-2012

El día de hoy presentaba la mañana libre en Oslo pero nos ofrecieron una excursión opcional a la Península de Bygdoy, donde se encuentran los mejores museos de Noruega.
Echando números, ir por nuestra cuenta nos salía más caro, así que nos apuntamos con el grupo.

Comenzamos el día muy temprano, a las 8:00h. habíamos quedado en el hall del hotel ya desayunados y con las maletas preparadas para cargarlas en el autocar, ya que por la tarde partíamos hacía el interior de las montañas y ya no dormíamos más en este hotel.

Tras un gran desayuno en el buffet del hotel, a base de salmón noruego, quesos típicos, salchichas, huevos, embutidos, frutas, bollos, cereales y algo parecido al té de café porque no se podía decir que aquello fuera café... estuvimos puntuales y preparados para salir a la hora acordada y llegar temprano para evitar la masiva afluencia de turistas.

Entonces tuvo lugar nuestro primer encuentro con Tront, un conductor noruego de los que ya quedan pocos y que estuvo con nosotros prácticamente durante todo el viaje a excepción del último día, nos cargó amablemente las maletas y nos pusimos rumbo a Bygdoy.

Cosa curiosa a comentar, es que cada vez que accedíamos con el autocar al centro de Oslo tuvimos que pagar una especie de "peaje" o tasa, que según nos contaba Lola es para los vehículos NO eléctricos por contaminar a excepción de los buses urbanos que estaban exentos de esta tasa, y que no se pagaba por día sino por veces que accedieras al centro de la ciudad. Con esto habían conseguido que un alto porcentaje de la totalidad de los automóviles fueran eléctricos y menos contaminantes.

Tras unos 15 min. de viaje ya nos encontrábamos en la península, la zona más cara de todo Oslo y parte de Noruega. Apenas nos hubimos adentrado en ella, vimos la Granja Real de los reyes de Noruega con sus vacas reales y sus soldados haciendo guardia y custodiando la puerta de entrada.

Nos adentramos más y mas en esta especie de urbanización de lujo donde muy poca gente se puede costear comprar allí una vivienda. Entonces Lola nos hizo la pregunta del millón... ¿quién puede ser el único español que reside aquí?... tras varias respuestas como Amancio Ortega, Botín, Florentino Pérez, etc... y tras unas cuantas risas de Lola nos dijo la respuesta, el embajador de España en Noruega!

Finalmente llegamos a nuestro primer destino, la Casa de los Barcos Vikingos. Aún no habían abierto y tuvimos que esperar unos minutos en el autocar mientras el guía fue a por los tickets, aún así no fuimos los primeros en entrar ya que había una pareja de turistas antes que nosotros, pero si que nos adelantamos a los incansables turistas japoneses que llegaron unos 15 min. después y revolucionaron el museo!


En este fantástico museo lleno de historia, pudimos encontrar 3 barcos vikingos de madera (el Barco de Oseberg, el Barco de Gokstad y el Barco de Tune), rescatados no del mar sino de debajo de la tierra ya que se usaron con carácter fúnebre como sepulturas para el enterramiento de gente notable de la época. Así también, pudimos observar objetos de gran valor encontrados en dichos barcos como ofrendas funerarias para la vida de ultratumba ya que pensaban que todo lo que se llevaran a la otra vida se conservaría también en ésta.


Una vez finalizada esta visita, volvimos al autocar que nos llevaría a uno de los museos más interesantes que he visitado hasta ahora, el Museo Fram.


En este museo contemplamos el rompehielos Fram, construido en 1892 y considerada la nave más resistente del mundo y la única que ha navegado por ambos polos del globo terrestre.
La nave Fram fue utilizada en tres grandes expediciones polares dirigidas por Fridtjof Nansen (1893-1896), Otto Sverdrup (1898-1902) y Roald Amundsen (1910-1912).


Nada más entrar nos quedamos atónitos observando tal grandiosidad, pudimos acceder a su interior cuidadosamente conservado y donde se guardan muchos objetos y mobiliario originales de la época dentro de los camarotes, la sala común, el comedor y las bodegas.


De nuevo en cubierta, disfrutamos una demostración audiovisual de auroras boreales, fenómeno extraordinario que tiene lugar durante los inviernos en la parte norte de Noruega superado el Circulo Polar Ártico.

A la salida del museo, un monumento de bronce que mira al fiordo de Oslo, deja constancia de tan importantes hazañas.


Como anécdota, este museo se encuentra en las orillas del fiordo porque el barco fue trasladado allí por el agua y lo que se hizo posteriormente fue construir el piso por encima de él, no fue introducido con el museo ya construido sin al contrario.

Superados ya dos de nuestros tres destinos, nos dirigimos al último pero no menos importante de los tres museos, el Museo Folclórico Noruego.


En este museo al aire libre parece que das un salto en el tiempo, pasamos un pequeño túnel de piedra y dejamos atrás el año 2012 para transportarnos al pasado, a la época antigua.
El museo del folclore noruego nos narra de forma temática los últimos 500 años de la historia del país con más de 150 casas de madera que muestran la historia y la cultura de cada rincón de esta tierra y sus regiones. Todas han sido trasladadas cuidadosamente a este museo y reconstruidas para que los visitantes podamos sentirnos auténticos participes de ello.


Tuvimos la gran suerte de que Lola, nuestra guía, pudo con antelación reservar la visita al interior de varias de estas casas. 

En la primera que visitamos, una casa de personas adineradas ya que contaba con ventanas (cosa que para la época era un lujo ya que el vidrio/cristal era muy muy caro) y chimenea, nos esperaba un simpático lugareño que estaba tallando en madera una plancha para pedir la mano de su amada (es así como se hacía antaño en Noruega). Tras una pequeña charla/explicación en la que descubrimos cosas curiosas de noruega en aquella época, accedió a fotografiarse con nosotros por lo cual desde aquí nuevamente le damos las gracias! (Takk = Gracias)


Posteriormente accedimos a otra pequeña casita, utilizada como una especie de "panadería", en la que dos jóvenes estaban preparando dulces típicos y tras hablar con nuestra guía nos repartieron la receta de unas estupendas galletas noruegas indicándonos que se las tenían que hacer los hombres a sus mujeres...


Continuando la visita, nos dirigimos hacía la joya del museo, sin duda el edificio más importante de los que allí se conservan, la iglesia de madera o stavkyrkje de Gol que data del año 1200.



Este caballero ataviado con el traje típico, custodiaba la puerta de la iglesia y nos dio paso a ella para poder contemplar su pequeño interior de madera.

Para finalizar visitamos la última casa que tenía Lola preparada, donde una joven noruega ataviada también con su traje típico regional y casada porque llevaba el pelo tapado con un pañuelo, nos regaló una bonita canción a capela.


Tras la completa excursión por el Bygdoy y sus museos, a las 12:00h. aproximadamente, a los que quisimos el autocar nos dejó próximos al Aker Brygge o zona portuaria muy cercana al centro para poder seguir pateando la ciudad hasta la hora de salida a las montañas.

Comenzamos nuestro paseo por la Fortaleza Akershus, que ha sido bastión de la defensa noruega desde hace más de siete siglos y que durante la ocupación nazi sirvió de cárcel. En su interior, descubrimos una pequeña iglesia (donde tenía lugar una boda o similar porque las personas que allí se encontraban iban vestidas con trajes regionales) y desde sus muros hay unas bonitas vistas (que nos tapaba un crucero) del fiordo y puerto de Oslo.


Seguimos bajando un poco hasta llegar a la Ópera, edificio moderno que emerge del mar como si de un iceberg se tratase y considerado único en el mundo porque el suelo se une con el techo y puedes caminar sobre él.
Toda la zona se encontraba en obras debido a un mega-proyecto que han puesto en marcha para unir mediante túneles subterráneos todas las islas que forman parte del fiordo de Oslo, así como para la construcción de una zona de grandes rascacielos donde se ubicarán los mejores hoteles de la ciudad.


De vuelta al hotel para llegar puntuales a la hora, volvimos a subir completa la c/ Karl Johans desde su comienzo en la Estación Central de Trenes de Oslo hasta el Palacio Real, aproximadamente 1 Km (20 min.) en el que se encuentra concentrado lo más característico de la capital


Pasamos por la Catedral de Oslo, por el Parlamento donde le hicimos una foto a una pareja de enamorados con el Gran Hotel de fondo, por el Teatro Nacional, nos desviamos un poco para llegar al Ayuntamiento, donde tiene lugar la entrega de los Premios Nobel de la Paz y por cuya puerta dorada han estado pasando grandes celebridades durante siglos, al lado la Oficina de Turismo... de vuelta a la c/ Karl Johans, encontramos restaurantes de famoso nombre como Friday's, Hard Rocks, etc... y terminamos nuestro paseo en el Palacio Real que bordeamos hacía la derecha para llegar a nuestro hotel.



A las 15:00h., hora prevista, salimos hacia el interior en busca de la Noruega más impresionante... montañas, cascadas, lagos y fiordos... la Noruega de los sueños!

Durante nuestra primera etapa de viaje, bordeamos el lago más grande de Noruega, el lago Mjosa, el lago que nunca acababa...


Largo rato de carretera, agua por todas partes, verdes montañas... que se hizo muy ameno debido a la compañía del grupo, muchas risas, chistes, explicaciones de Jorge... era un no parar!

Hicimos una breve parada en Lillehammer, la que fuera ciudad olímpica en los JJ.OO. de invierno de 1994.


En esta ciudad, tiene lugar la carrera Birkebeiner (Birkebeinerrennet) el evento mas famoso de la ciudad. Se trata de un maratón internacional de esquí de fondo de 54 Km. celebrado anualmente desde 1932, en recuerdo de un trayecto similar realizado en 1206 por dos soldados que transportaban al rey niño Haakon IV para ponerlo a salvo de sus enemigos. Los competidores deben llevar un bulto de 3,5 kg simbolizando el peso del rey.

Tront, el conductor, siempre amable y haciéndonos más fácil el camino, nos subió hasta la ladera donde se encuentran las Plataformas de Salto de Lysgardsbakken y desde donde teníamos unas magnificas vistas del valle. 


Una vez abajo, dispusimos de unos 30 min. para dar un tranquilo paseo por sus calles y estirar un poco las piernas...

Tras esta breve parada, continuamos nuestro viaje por el valle de Gudbrandsdal, en la región de Ostlandet provincia de Oppland, hasta llegar a nuestro destino en Vagamo donde nos alojaríamos esa noche.


Al llegar al Vaga Hotel, como de costumbre el guía repartió las llaves de las habitaciones y nos informó del horario de la cena buffet que teníamos incluida esa noche.
Tras descargar, bajamos a cenar y allí fue donde pagué la Coca-Cola más cara de la historia, 45 NOK (unos 6,50€), un atraco a mano armada!!

Tras la cena, acompañadas de algunos compañeros salimos a dar un breve paseo por el tranquilo pueblo de Vagamo y descubrimos una bonita y solitaria stavkyrkje.


Volvimos pronto ya que comenzaba a hacer frío y teníamos ganas de descansar de este largo día.