Tras una larga noche de descanso llena de paz y relajación que nos recargó a tope las pilas, empezamos el día temprano mirando por nuestra ventana al fiordo y con un clima un tanto nublado que indicaba que nuestro cuarto día por tierras nórdicas iba a ser pasado por agua.
Pero, a pesar de la maldita lluvia, el día de hoy iba a ser inolvidable para muchos de nosotros.
Tras desayunar bien, robar un trozo del ríquisimo pan del hotel para bocatas y cargar las maletas en el autocar, salimos rumbo al Glaciar de Nigards, pero para alcanzar este destino tuvimos un largo y mojado viaje!
Nada más iniciar nuestra ruta ya podiamos ver de fondo el fiordo de Innvik, el cual bordeamos hasta tomar la carretera de montaña "Alto de Karistova" que nos acercaría al Parque Nacional Jostedalbreen y en consecuencia al otro glaciar que ibamos a visitar.
Esta carretera presentaba vistas espectaculares del fiordo y su valle. Al final de la subida, nos encontramos con el Hotel Karistova donde según cuentan las malas lenguas tuvieron un feliz encuentro el Príncipe Felipe y la modelo noruega Eva Sanun.
Nos alejamos de los fiordos hacia el interior de las montañas donde se encuentra la zona de glaciares, la bajada no tuvo nada que envidiar a la subida anterior ya que nos dejó una preciosa panorámica del valle y su lago, al que poco a poco nos ibamos acercando, el lago Jolstra desde el que había una bellísima vista de uno de los glaciares.
El tiempo no nos acompañaba mucho, pero nuestras ganas (al menos las mias) de ascender por el hielo de un glaciar nos daban fuerzas para continuar en viaje entre risas en un autocar totalmente empañado!
Según ibamos adentrandonos hacía el glaciar, el cielo cada vez mas negro iba dejando grandes precipitaciones.
Tuvimos un largo rato de tregua ya que atravesamos unos largos túneles subterraneos para atravesar la meseta y acercarnos al glaciar.
Al finalizar los tuneles y con lluvia bastante débil, hicimos una breve parada en un pequeño pero bonito glaciar que teníamos en itinerario, el Glaciar de Boya, muy parecido al Glaciar Briskdal del dia anterior pero sin caminar tanto para llegar a su base, en apenas 5 min. la habíamos alcanzado, pero con la lluvia apenas pudimos disfrutar del entorno.
En la zona de parada de autocares había una pequeña y curiosa cafetería en la que tomar algo caliente e ir al aseo, lo de curiosa lo he dicho porque se podía acceder a su tejado de cesped y caminar sobre él.
Tras este pequeño descanso, continuamos nuestra ruta por la ribera del rio Jostedal, viendo montañas, cascadas, valles y lagos que nos dejaron con la boca abierta.
Para no desanimarnos por la lluvia, Jorge cogió el micro y nos iba informando de la situación, al principio nos comentó que había un problema porque la empresa que realiza la ascensión al Nigardsbreen había cerrado anticipadamente el 25 de agosto y no el 1 de septiembre como habían previsto con lo cual no era seguro que se pudiera hacer.
Yo me desanimé un poco porque una de las cosas que más me atraía del viaje era caminar por el glaciar, pero tras unas llamadas telefónicas con los sherpas que nos iban a acompañar acordaron hacerla pero no en su paseo familiar fácil de 1h. sino que iríamos con ellos abriendo camino hasta el llano del glaciar. La gente tras la noticia se echaba las manos a la cabeza... pero ¿será facil?, ¿no será peligroso?... encima lloviendo...
Finalmente llegamos al Nigardsbreen y Jorge recibió otra llamada, si había sufientes personas la excursión se podia hacer sin problemas a no ser que lloviera más fuerte o cayera la niebla. Muchos compañeros se echaron atrás debido al mal tiempo y a la dificultad que conllevaba pero 27 fuimos los valientes que seguimos a por todas! El Nigardsbreen nos esperaba!
En la caseta nos facilitaron los crampones de nuestra talla y el piolet que deberíamos llevar en el hielo, a las personas que no llevaban botas válidas les dejaban también el calzado. Caía una lluvia meona de esa que molesta y empapa asi que nos resguardamos todos en el tejadillo de la caseta hasta que estuvimos preparados.
Cuando todos tuvimos el material y habíamos firmado la hoja de resposabilidad por caidas o algún otro accidente, nos dirigimos al muelle donde una pequeña barca nos acercaba a medio camino del hielo, el otro medio había que hacerle caminando entre rocas y atravesando puentes colgantes, etc...
Una vez alcanzado el campamento base (a unos 30 o 40 min. del embarcadero) con la tienda de los sherpas y el material, nos repartieron los arnés y nos pusimos todo el material antes de pisar el hielo. Cuando acabamos nos repartieron en 3 grupos de 9 personas y nos ataron con una cuerda uno a uno y finalmente al guía asignado. Yo iba en tercer lugar tras la sherpa y Geles.
Nos pusimos en marcha, cada grupo comenzó por un lado, nuestra guía la más atrevida nos guió hacia la mitad por lo que nuestra ascensión se realizó por todo el centro del glaciar.
No puedo describir la primera sensación de pisar el hielo, fue entre emocionante y peligrosa, me emocionaba el poder caminar por algo de tal magnitud pero a la vez me daba un poco de miedo pisar fuerte porque parecía que el hielo se iba a romper ya que en algunas partes era practicamente trasparente y veiamos correr el agua debajo. El sonido que se producia dentro del silencio existente al clavar los crampones en el hielo era atronador. Había grietas tan estrechas que teníamos que ayudarnos del piolet para poder escalar el hielo y en otras la sherpa nos tenía que marcar escalones para poder continuar.
Eso de paseo de iniciación familiar de 1h. no tuvo nada, fue una ascensión en toda regla para ya iniciados y estuvimos 1h. de subida hasta el llano y 1h. de bajada de vuelta que para mi hicieron la mejor experiencia de mi vida!.
Las vistas desde el llano eran espectaculares, por un lado podíamos ver el lago por el que vinimos en barca que dejamos atrás una hora antes y por otro todo, el glaciar que quedaba todavía para subir (pero en otra ocasión). Fijaros si habiamos ascendido que arriba mientras nos hacíamos las típicas fotos de grupo y tal, nos cayó agua-nieve. Empapados hasta la médula, pantalones, botas, calcetines, etc... emprendimos la bajada un poco más descansados, ya que la subida fue bastante costosa.
Una vez abajo y con la sensación de "hazaña conseguida", nos hicimos las fotos que mostraban la victoria y que nos recordarían a las personas que la hicieron posible, los sherpas.
Volvimos sobre nuestros pasos el camino recorrido a la ida, puentes colgantes, cascadas, piedras escurridizas que costaron mas de un culetazo... para volver de nuevo al embarcadero, allí nos recogió nuevamente la barca que nos trasportaba a la civilización donde nos esperaban "secos" el autocar y los compañeros que no habían subido.
No hubo tiempo para cambiarse ni pudimos sacar las maletas porque a saber donde estaban entre las 49, asi que empapadas nosotras y nuestros asientos del autocar emprendimos el viaje a Leikanger.
La tarde era espléndida y durante todo o gran parte del camino nos
acompañó un precioso arco iris, que en algunas ocasiones aparecia doble.
Leikanger, es una preciosa localidad bañada por el fiordo de los sueños, otra de las maravillas de este viaje. Nuestro hotel, se ubicaba a los pies de este fiordo por el que al día seguiente emprenderiamos un maravilloso crucero. El hotel, de preciosidad divina, tenía un pequeño embarcadero propio desde donde salían barquitos a recorrer el fiordo y el embarcadero disponia de unas pequeñas escaleras por las que bajar a darse un baño en las frias y cristalinas aguas del fiordo y donde yo al menos... metí mis pies!
A nuestra llegada al hotel, heladas de frio, nos repartieron las llaves de las habitaciones, cogimos de la recepción el papel con la clave del WIFI y salimos pitando a darnos una ducha caliente antes de la cena.
La cena de este hotel fue de las más pobres del itinerario pero el encanto del hotel la hizo especial.
Tras la cena nos habilitaron una gran sala con café gratis!, donde estuvimos un largo rato charlando con los compañeros y donde Jorge nos regaló una pieza al piano ya que era músico, concretamente pianista.
Tras una apacible velada, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente nos esperaban grandes destinos!










