Finalmente podemos decir que ya estamos en Oslo!
Esta mañana, a pesar de llegar con 2 horas de antelación al aeropuerto de Barajas, cuando hemos visto las dos colas de facturación pensábamos que nos quedábamos en tierra.
Primero, una cola para sacar la tarjeta de embarque en las maquinitas los que no la llevábamos... ¡pero nadie nos dijo que podíamos facturar on-line desde casa, es más, nos informaron que con localizador de grupo no se podía y es falso!, sino nos hubiéramos ahorrado una cola... así que ya sabéis si viajáis con KLM, en su web www.klm.es, podéis facturar on-line ya sea individual o de grupo antes de ir al aeropuerto con la buena noticia de que puedes elegir asiento y te lo reservan imprimas o no la tarjeta.
Tras conseguir nuestras tarjetas de embarque ya hasta Oslo incluida la escala en Amsterdam, nos pusimos en la segunda cola. Esta otra cola era para facturar las maletas hasta nuestro destino.
El peso máximo 23kg por bulto, si te pasas a pagar!... en nuestro caso, nos lo compensaron porque una se pasaba y la otra no llegaba, así que no pagamos nada!... pero OJO!! solo compensan en Madrid, así que cuidado con esto!!
Tras una larga espera ya teníamos todo listo, tarjetas de embarque emitidas, maletas facturadas... así que nos despedimos de la familia y nos dirigimos a pasar el control de seguridad.
Una vez superado este control policial sin demasiados problemas, cotilleamos un par de tiendas del aeropuerto y fuimos a un puesto de cambio a "comprar" nuestras primeras coronas noruegas (NOK). Como el cambio estaba un poco bajo, cambiamos poco dinero... unos 53€ por 350NOK para llevar algo cuando aterrizáramos en Oslo por lo que pudiera pasar.
Una vez todo en orden, nos dirigimos a la puerta de embarque con el tiempo justo, esperamos que pasara la larga cola de gente que estaba de pie preparada y montamos en el avión de las últimas (ya que teníamos nuestro nº de asiento) preparadas para volar!!
Después de 2:35h. de vuelo, aterrizamos en Amsterdam, una ciudad cautivadora que desde el aire ya pueden verse sus preciosos canales.
Teníamos aproximadamente 1:45h. de escala allí por lo que recorrimos el Schiphol como entretenimiento y sobre todo en busca de WIFI que no encontramos.
Allí dentro, nos asombró ver los primeros cajeros de ING DIRECT ya que nunca habíamos visto unos y nos quedamos perplejas con su mercado de chocolates de todo tipo. Tiendas y tiendas, entre las cuales se encuentra el bonito "Mercado de los Tulipanes".
Cuando llegó de nuevo la hora, volvimos a embarcar en el avión que salió puntual hacía nuestro destino final, Oslo.
Los vuelos fueron sensacionales, ya que el tiempo nos acompañaba y apenas hubo turbulencias ni movimientos raros. En ambos nos dieron una especie de aperitivo, que consistía en el primero, un par de sandwiches de pan raro y en el segundo, unas galletitas picantes que no estaban mal, pero lo mejor de todo la Coca-Cola que ya apetecía!
A la hora prevista (16:30h.) aterrizamos en Oslo, donde nos estaba esperando en la puerta de llegadas Jorge Martín, nuestro guía canario de Different Roads que nos acompañó durante todo el viaje y donde tuvimos el primer contacto con el fantástico grupo con el que íbamos a convivir una semana!
También allí en el aeropuerto nos esperaba nuestro autocar para, tras cargar todas nuestras maletas, llevarnos al centro de la ciudad de Oslo donde recogeríamos a la parte restante del grupo que llegó con antelación y realizaríamos la panorámica de la ciudad que teníamos en itinerario.
Esta rápida visita de la ciudad en autocar, sirve como base para decidir que ver luego más en profundidad caminando en nuestro tiempo libre.
Hicimos un tour por el Edificio de la Opera, la Fortaleza Akershus, la c/ Karl Johans, el Ayuntamiento, el Teatro Nacional, el Parlamento, la Catedral, el Palacio Real, el Instituto Nobel de la Paz y finalmente nos dirigimos al Parque Vigeland donde invertimos algo más de tiempo en verlo.
Lola, nuestra guía local en Oslo, valenciana y con 20 años a sus espaldas como residente de la capital noruega a la que se trasladó por amor... fue una gran partícipe de esta mini-visita al Vigeland Park ya que nos contagió su entusiasmo por este parque, su alegría y sabiduría y sobre todo las ganas de conocer la historia de este gran país. Como persona, Lola merece un 10 porque nos hizo nuestra estancia en Oslo acogedora y bastante constructiva sin aburrirnos.
Durante la visita al también conocido como Parque Frogner, contemplamos las casi 200 esculturas en las que el escultor noruego Gustav Vigeland invirtió 40 años y quiso plasmar todas y cada una de las etapas de la vida del hombre, desde el nacimiento hasta la muerte.
Una de las esculturas más buscadas del parque es el "Niño Enfadado", que fue robado años atrás pero afortunadamente se consiguió recuperar tras el robo.
Pero, sin duda alguna, la escultura más famosa es el "Monolito o Árbol de la Vida", que se encuentra en lo alto de una colina en el centro del parque. Esta escultura, la mayor de todas, está formada por figuras de granito de cuerpos desnudos y enroscados entre si de distintas edades, donde en la base podemos ver las de edad más avanzada terminando arriba los recién nacidos...
Tras realizar este pequeño paseo por toda la ciudad, sobre las 19:30h. nos dirigimos al hotel a realizar el chek-in. Una vez instaladas, con las maletas en la habitación y cargadas únicamente de lo imprescindible, nos dispusimos a patear la ciudad.
Teníamos algo de hambre, por lo que hicimos una primera parada en un "7 eleven" cercano a coger pan y bebidas ya que llevamos embutido al vacío desde España.
Nuestra primera compra en Oslo, 69 NOK (unos 10€) por una barra de pan cutre, similar al bimbo español sin cortar ni nada, y 2 pepsi max.
Después de comernos un par de sandwiches en la calle, pateamos Oslo con más detenimiento que por la tarde, cogimos la c/ Karl Johans y comenzamos a bajar desde el Palacio Real dirección a la estación y pasando por lo comentado anteriormente Teatro, Parlamento... como nos había indicado Lola no pasar del Parlamento, cogimos a la derecha la calle que nos llevó al Ayuntamiento y desde allí terminamos en el Aker Brygge donde había un festival hindú y estaba dando un concierto Manu Chao...
Rodeadas de gente por todas partes y de todos los tipos dimos un breve paseo por el puerto, muy bonito pero con muchísima gente.
Y tras esta media pateada de la ciudad, volvimos tranquilamente al hotel a descansar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario