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Preikestolen o "Púlpito" (Fiordo de Lyse o "Fiordo de la Luz", Noruega)

martes, 18 de septiembre de 2012

DIA 2: 26-ago-2012

El día de hoy presentaba la mañana libre en Oslo pero nos ofrecieron una excursión opcional a la Península de Bygdoy, donde se encuentran los mejores museos de Noruega.
Echando números, ir por nuestra cuenta nos salía más caro, así que nos apuntamos con el grupo.

Comenzamos el día muy temprano, a las 8:00h. habíamos quedado en el hall del hotel ya desayunados y con las maletas preparadas para cargarlas en el autocar, ya que por la tarde partíamos hacía el interior de las montañas y ya no dormíamos más en este hotel.

Tras un gran desayuno en el buffet del hotel, a base de salmón noruego, quesos típicos, salchichas, huevos, embutidos, frutas, bollos, cereales y algo parecido al té de café porque no se podía decir que aquello fuera café... estuvimos puntuales y preparados para salir a la hora acordada y llegar temprano para evitar la masiva afluencia de turistas.

Entonces tuvo lugar nuestro primer encuentro con Tront, un conductor noruego de los que ya quedan pocos y que estuvo con nosotros prácticamente durante todo el viaje a excepción del último día, nos cargó amablemente las maletas y nos pusimos rumbo a Bygdoy.

Cosa curiosa a comentar, es que cada vez que accedíamos con el autocar al centro de Oslo tuvimos que pagar una especie de "peaje" o tasa, que según nos contaba Lola es para los vehículos NO eléctricos por contaminar a excepción de los buses urbanos que estaban exentos de esta tasa, y que no se pagaba por día sino por veces que accedieras al centro de la ciudad. Con esto habían conseguido que un alto porcentaje de la totalidad de los automóviles fueran eléctricos y menos contaminantes.

Tras unos 15 min. de viaje ya nos encontrábamos en la península, la zona más cara de todo Oslo y parte de Noruega. Apenas nos hubimos adentrado en ella, vimos la Granja Real de los reyes de Noruega con sus vacas reales y sus soldados haciendo guardia y custodiando la puerta de entrada.

Nos adentramos más y mas en esta especie de urbanización de lujo donde muy poca gente se puede costear comprar allí una vivienda. Entonces Lola nos hizo la pregunta del millón... ¿quién puede ser el único español que reside aquí?... tras varias respuestas como Amancio Ortega, Botín, Florentino Pérez, etc... y tras unas cuantas risas de Lola nos dijo la respuesta, el embajador de España en Noruega!

Finalmente llegamos a nuestro primer destino, la Casa de los Barcos Vikingos. Aún no habían abierto y tuvimos que esperar unos minutos en el autocar mientras el guía fue a por los tickets, aún así no fuimos los primeros en entrar ya que había una pareja de turistas antes que nosotros, pero si que nos adelantamos a los incansables turistas japoneses que llegaron unos 15 min. después y revolucionaron el museo!


En este fantástico museo lleno de historia, pudimos encontrar 3 barcos vikingos de madera (el Barco de Oseberg, el Barco de Gokstad y el Barco de Tune), rescatados no del mar sino de debajo de la tierra ya que se usaron con carácter fúnebre como sepulturas para el enterramiento de gente notable de la época. Así también, pudimos observar objetos de gran valor encontrados en dichos barcos como ofrendas funerarias para la vida de ultratumba ya que pensaban que todo lo que se llevaran a la otra vida se conservaría también en ésta.


Una vez finalizada esta visita, volvimos al autocar que nos llevaría a uno de los museos más interesantes que he visitado hasta ahora, el Museo Fram.


En este museo contemplamos el rompehielos Fram, construido en 1892 y considerada la nave más resistente del mundo y la única que ha navegado por ambos polos del globo terrestre.
La nave Fram fue utilizada en tres grandes expediciones polares dirigidas por Fridtjof Nansen (1893-1896), Otto Sverdrup (1898-1902) y Roald Amundsen (1910-1912).


Nada más entrar nos quedamos atónitos observando tal grandiosidad, pudimos acceder a su interior cuidadosamente conservado y donde se guardan muchos objetos y mobiliario originales de la época dentro de los camarotes, la sala común, el comedor y las bodegas.


De nuevo en cubierta, disfrutamos una demostración audiovisual de auroras boreales, fenómeno extraordinario que tiene lugar durante los inviernos en la parte norte de Noruega superado el Circulo Polar Ártico.

A la salida del museo, un monumento de bronce que mira al fiordo de Oslo, deja constancia de tan importantes hazañas.


Como anécdota, este museo se encuentra en las orillas del fiordo porque el barco fue trasladado allí por el agua y lo que se hizo posteriormente fue construir el piso por encima de él, no fue introducido con el museo ya construido sin al contrario.

Superados ya dos de nuestros tres destinos, nos dirigimos al último pero no menos importante de los tres museos, el Museo Folclórico Noruego.


En este museo al aire libre parece que das un salto en el tiempo, pasamos un pequeño túnel de piedra y dejamos atrás el año 2012 para transportarnos al pasado, a la época antigua.
El museo del folclore noruego nos narra de forma temática los últimos 500 años de la historia del país con más de 150 casas de madera que muestran la historia y la cultura de cada rincón de esta tierra y sus regiones. Todas han sido trasladadas cuidadosamente a este museo y reconstruidas para que los visitantes podamos sentirnos auténticos participes de ello.


Tuvimos la gran suerte de que Lola, nuestra guía, pudo con antelación reservar la visita al interior de varias de estas casas. 

En la primera que visitamos, una casa de personas adineradas ya que contaba con ventanas (cosa que para la época era un lujo ya que el vidrio/cristal era muy muy caro) y chimenea, nos esperaba un simpático lugareño que estaba tallando en madera una plancha para pedir la mano de su amada (es así como se hacía antaño en Noruega). Tras una pequeña charla/explicación en la que descubrimos cosas curiosas de noruega en aquella época, accedió a fotografiarse con nosotros por lo cual desde aquí nuevamente le damos las gracias! (Takk = Gracias)


Posteriormente accedimos a otra pequeña casita, utilizada como una especie de "panadería", en la que dos jóvenes estaban preparando dulces típicos y tras hablar con nuestra guía nos repartieron la receta de unas estupendas galletas noruegas indicándonos que se las tenían que hacer los hombres a sus mujeres...


Continuando la visita, nos dirigimos hacía la joya del museo, sin duda el edificio más importante de los que allí se conservan, la iglesia de madera o stavkyrkje de Gol que data del año 1200.



Este caballero ataviado con el traje típico, custodiaba la puerta de la iglesia y nos dio paso a ella para poder contemplar su pequeño interior de madera.

Para finalizar visitamos la última casa que tenía Lola preparada, donde una joven noruega ataviada también con su traje típico regional y casada porque llevaba el pelo tapado con un pañuelo, nos regaló una bonita canción a capela.


Tras la completa excursión por el Bygdoy y sus museos, a las 12:00h. aproximadamente, a los que quisimos el autocar nos dejó próximos al Aker Brygge o zona portuaria muy cercana al centro para poder seguir pateando la ciudad hasta la hora de salida a las montañas.

Comenzamos nuestro paseo por la Fortaleza Akershus, que ha sido bastión de la defensa noruega desde hace más de siete siglos y que durante la ocupación nazi sirvió de cárcel. En su interior, descubrimos una pequeña iglesia (donde tenía lugar una boda o similar porque las personas que allí se encontraban iban vestidas con trajes regionales) y desde sus muros hay unas bonitas vistas (que nos tapaba un crucero) del fiordo y puerto de Oslo.


Seguimos bajando un poco hasta llegar a la Ópera, edificio moderno que emerge del mar como si de un iceberg se tratase y considerado único en el mundo porque el suelo se une con el techo y puedes caminar sobre él.
Toda la zona se encontraba en obras debido a un mega-proyecto que han puesto en marcha para unir mediante túneles subterráneos todas las islas que forman parte del fiordo de Oslo, así como para la construcción de una zona de grandes rascacielos donde se ubicarán los mejores hoteles de la ciudad.


De vuelta al hotel para llegar puntuales a la hora, volvimos a subir completa la c/ Karl Johans desde su comienzo en la Estación Central de Trenes de Oslo hasta el Palacio Real, aproximadamente 1 Km (20 min.) en el que se encuentra concentrado lo más característico de la capital


Pasamos por la Catedral de Oslo, por el Parlamento donde le hicimos una foto a una pareja de enamorados con el Gran Hotel de fondo, por el Teatro Nacional, nos desviamos un poco para llegar al Ayuntamiento, donde tiene lugar la entrega de los Premios Nobel de la Paz y por cuya puerta dorada han estado pasando grandes celebridades durante siglos, al lado la Oficina de Turismo... de vuelta a la c/ Karl Johans, encontramos restaurantes de famoso nombre como Friday's, Hard Rocks, etc... y terminamos nuestro paseo en el Palacio Real que bordeamos hacía la derecha para llegar a nuestro hotel.



A las 15:00h., hora prevista, salimos hacia el interior en busca de la Noruega más impresionante... montañas, cascadas, lagos y fiordos... la Noruega de los sueños!

Durante nuestra primera etapa de viaje, bordeamos el lago más grande de Noruega, el lago Mjosa, el lago que nunca acababa...


Largo rato de carretera, agua por todas partes, verdes montañas... que se hizo muy ameno debido a la compañía del grupo, muchas risas, chistes, explicaciones de Jorge... era un no parar!

Hicimos una breve parada en Lillehammer, la que fuera ciudad olímpica en los JJ.OO. de invierno de 1994.


En esta ciudad, tiene lugar la carrera Birkebeiner (Birkebeinerrennet) el evento mas famoso de la ciudad. Se trata de un maratón internacional de esquí de fondo de 54 Km. celebrado anualmente desde 1932, en recuerdo de un trayecto similar realizado en 1206 por dos soldados que transportaban al rey niño Haakon IV para ponerlo a salvo de sus enemigos. Los competidores deben llevar un bulto de 3,5 kg simbolizando el peso del rey.

Tront, el conductor, siempre amable y haciéndonos más fácil el camino, nos subió hasta la ladera donde se encuentran las Plataformas de Salto de Lysgardsbakken y desde donde teníamos unas magnificas vistas del valle. 


Una vez abajo, dispusimos de unos 30 min. para dar un tranquilo paseo por sus calles y estirar un poco las piernas...

Tras esta breve parada, continuamos nuestro viaje por el valle de Gudbrandsdal, en la región de Ostlandet provincia de Oppland, hasta llegar a nuestro destino en Vagamo donde nos alojaríamos esa noche.


Al llegar al Vaga Hotel, como de costumbre el guía repartió las llaves de las habitaciones y nos informó del horario de la cena buffet que teníamos incluida esa noche.
Tras descargar, bajamos a cenar y allí fue donde pagué la Coca-Cola más cara de la historia, 45 NOK (unos 6,50€), un atraco a mano armada!!

Tras la cena, acompañadas de algunos compañeros salimos a dar un breve paseo por el tranquilo pueblo de Vagamo y descubrimos una bonita y solitaria stavkyrkje.


Volvimos pronto ya que comenzaba a hacer frío y teníamos ganas de descansar de este largo día.


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