Ya hablado y acordado la noche anterior en mayoría, nuestro tercer día comenzaría temprano. Tras el desayuno en el hotel, nos dirigiríamos a Lom.
Lom, es un pequeño pueblo en el que nos estaban esperando para, tras previo pago de 5€/persona, hacernos una mini visita guiada por una de las mejores conservadas iglesias de madera de época vikinga consagrada a San Juan y a la Virgen María, la Lom Stavkyrkje.
Llegamos pronto, como de costumbre, ya que Tront maneja el autocar como nadie pese a ser las peores carretera por las que he circulado en la vida... con eso de no querer estropear la naturaleza son muy estrechas y apenas pasan 2 coches o sea que imaginar un autocar y "algo" mas...
Nos acercamos a la iglesia, rodeada de un pequeño cementerio de estilo noruego y dimos un breve paseo alrededor del mismo hasta su apertura. Pudimos comprobar lo que Jorge nos había contando antes, que los noruegos no entierran a sus muertos en nichos construidos en vertical sino en el suelo y bastante juntos porque la mayor parte de la población es incinerada.
Tras el pago, accedimos al interior de la iglesia pero resultó que la persona que nos iba a dar la charla no pudo venir por lo que Jorge, nuestro guía, se ofreció para contarnos todo lo que pudo sobre ella y su historia.
A la salida y en espera a algunos compañeros que habían ido a los supermercados noruegos KIWI y a una vieja panadería recomendada por Jorge a reponer existencias, unos pocos nos acercamos a una preciosa cascada que atravesaba con fuerza este pequeño pueblo.
Todos listos, emprendimos nuestra ruta hacía Geiranger, región Sunnmore del municipio de Stranda, donde tendría lugar una de las etapas que quedaría en nuestro recuerdo para siempre.
Avanzamos por carreteras siempre estrechas viendo bellos paisajes y atravesando largos túneles subterráneos...
A escasos kilómetros de nuestro primer destino nos adentramos en la Trollstigen o carretera de montaña denominada "Escalera de los Trolls" al comienzo de la cual hay una curiosa señal (que sólo podemos ver en Noruega) que nos advierte del peligro de los trolls en esta larga y serpenteante carretera con curvas cerradas de 180 grados que superamos con éxito gracias a la habilidad de Tront.
Antes de llegar a nuestro destino, hicimos una breve parada en el mirador más famoso de Noruega, el mirador Flydalsjuvet, desde donde pudimos contemplar en todo su esplendor el fiordo de Geiranger (un ramal del fiordo de Stor) donde nos dirigíamos para tomar un crucero por este Patrimonio de la Humanidad.
Una vez abajo, en el pueblo de Geiranger y con algo de tiempo libre antes de subir al ferry, compramos nuestros primeros souvenirs del viaje, un lápiz para nuestra colección "Lápices del Mundo", un marcapáginas y varios imanes de nevera que llevábamos de encargo.
En hora, tomamos el barco con el que navegamos por el Geirangerfjord durante 1h. en un trayecto inolvidable de 15 km de longitud entre desfiladeros, montañas de tremenda hermosura y fascinantes cascadas como la Syv Sostrene ("Las Siete Hermanas"), Brudesloret ("El Velo Nupcial") o Friaren ("El Pretendiente"). Este trayecto es una de las rutas más turísticas del país y a lo largo del mismo se encuentran también numerosas granjas, la mayoría abandonas en la actualizadad. Dicho recorrido ofrece paisajes que le ha merecido ser incluido en la lista de la Unesco como un lugar Patrimonio de la Humanidad desde 2005.
Cuenta la leyenda... que hace muchos muchos años, habitaba por la zona un humilde y apuesto caballero que estaba profundamente enamorado de unas hermanas de gran belleza que vivían en el mismo lugar, tal era su amor por ellas que fue intentando conquistarlas una a una y pidiéndoles la mano... hasta compró un maravilloso velo para la afortunada que se casara con él.
Este velo nupcial nunca pudo ser utilizado porque todas las hermanas lo rechazaron y debido a ello, el hombre desesperado se emborrachó bebiéndose una botella de licor y se ahogó en el fiordo donde siempre permanecerá en forma de cascada "El Pretendiente" y conformándose con poder admirar cada día desde enfrente a las "Siete Hermanas" que le negaron su amor y custodiando el "Velo Nupcial" que nunca pudo regalarles.
Durante el trayecto y a pesar del frío que hacía decidimos quedarnos en cubierta para contemplar el enorme paisaje que teníamos ante nuestros ojos, mientras, una grabación nos iba comentando todo lo que veíamos a nuestro paso.
Las bellas cascadas, las granjas en lo alto de las montañas, los pueblos inaccesibles por carretera... hasta los mas afortunados pudieron divisar focas y/o marsopas (una especie de ballena pequeña que habita en los fiordos).
Preparados para el desembarco en Hellesylt, nos indicaron que dejáramos bajar primero a los vehículos así que mientras esperábamos a nuestro autocar nos acercamos a la cascada Hellesyltfossen atraídos por su belleza donde pudimos ver enormes medusas en su agua cristalina.
Continuamos nuestro viaje por el valle de Olden, las preciosas vistas que dejábamos a nuestro paso hacían que no pudiéramos ni parpadear para no perdernos nada.
Una breve parada en un puente vikingo de la época sobre el que recaía una antigua leyenda nos vino muy bien para estirar un poco las piernas.
Dice la leyenda que antiguamente toda mujer vikinga que quería casarse debía venir antes aquí para "pasar por la piedra". Si pasaba sin problemas por el agujero central de la misma, podía casarse porque era virgen y llegaba pura al matrimonio en caso contrario eran asesinadas por traición a su prometido.
Llegados a este punto del itinerario y antes de seguir hacía nuestro próximo destino, a los compañeros que habían reservado la excursión opcional en helicóptero les tocó su turno.
El resto, bajamos con Tront hasta la pequeña aldea de Olsen donde tuvimos un rato libre para pasear y tomarnos un delicioso helado.
Apenas sin darnos cuenta, el autocar con la parte del grupo que faltaba ya estaba de vuelta y continuamos dirección --> Glaciar de Briksdal.
Desde el Centro de Visitantes da comienzo el Parque Natural de Jostedalbreen, donde iniciamos a pie un pequeña ascensión de unos 45 min. para llegar hasta la lengua del glaciar y su lago. En este caso, el guía no nos acompañaba así que cada uno subía a su ritmo. Por el camino, innumerables cascadas entre montañas, el río que bajaba fuerte del deshielo y hasta unas simpáticas cabras a las que una compañera dio algo de comer y nos seguían como locas.
Ya arriba la magnitud de ese "trozo de hielo" fue impresionante y de un espléndido azul (único color del sol que el hielo deja que traspase). Silencio absoluto.
Absorvida por una locura transitoria de tan maravilloso espectáculo de la naturaleza, no he podido resistirme a meterme en el glaciar e inmortalizar el momento, el agua estaba helada y solo aguanté para un par de fotos, pero el calor de todos los aplausos de mis compañeros de viaje ha hecho única esta experiencia!
Tras pasar la tarde en el Parque Natural de Jostedalbreen y en el Glaciar Briskdal, pusimos rumbo a Loen, la pequeña aldea donde íbamos a pasar esa noche a orillas del fiordo del norte.
Nuestra llegada al Hotel Loenfjord fue notable ya que hasta los chicos de recepción se quedaron asombrados al ver entrar a tanta gente... y eso que tenían la reserva!
Esta noche nuevamente teníamos incluida una apetitosa cena típica, así que tras una rápida ducha bajamos corriendo a cenar ya que allí a las 21:00h. de la noche cierran la cocina y ya no te dan de cenar!
Una de las mejores cenas del viaje y en la que encontramos prácticamente de todo... PAN!!! oh Dios!! PAN!! hacía días que no veíamos pan desde que dejamos España. Todo exquisito, aquí probamos las típicas albóndigas de reno (para el que le gusten, para mi un tanto fuertes!), degustamos salmón de varios tipos y hasta tuvimos una gran tarta de chocolate de postre!
Después y para bajar la cena antes de acostarnos, volvimos a salir a pasear con parte del grupo que se apuntó, subimos la colina hasta la pequeña iglesia de madera y desde donde las vistas eran de cuento.
De vuelta al hotel, dimos un paseo por detrás del mismo por la parte que daba al fiordo, belleza absoluta y enclave único para este acogedor hotelito. A la vuelta, nos quedamos un rato en el hall abusando del WIFI para hablar con la familia y tuvimos un pequeño espectáculo.


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