En nuestro quinto día por tierras nórdicas, nos despertó el jaleo de nuestros compañeros de viaje bañándose en el fiordo. Yo me había apuntado con ellos, habíamos quedado a las 7:00h. de la mañana pero con la mala noche que pasé debido a la "gran mojada" del día anterior no me atreví porque todavía nos quedaba medio viaje y me daba miedo ponerme mala y estropearlo todo, asi que me "rajé", pero disfruté con ellos desde mi ventana...
Tras recojer de nuevo todo nuestro equipaje repartido por los radiadores y secar las botas de montaña con el secador (la tarde anterior había estado "pasada por agua" en el glaciar), bajamos a desayunar al buffet del hotel para partir temprano siguiendo nuestro itinerario del día.
A las 8:00h. todos listos, con las maletas cargadas por Tront en el autocar ya que dejamos este precioso hotel para no volver más, partimos hacía nuestro primer destino, la cercana Kaupanger donde tendríamos oportunidad de visitar otra famosa iglesia vikinga de madera, quizás la más grande de esta región y con más de 800 años de antigüedad, la Stavkyrkje de Kaupanger.
Era demasiado temprano y todavía no estaba abierta al público por lo que sólo pudimos dar un breve paseo por su exterior ya que un poco más abajo en el puerto, nos esperaba el ferry con el que ibámos a disfrutar de las aguas del Sognefjord durante 2h.
Una vez en el puerto, vimos llegar al ferry en el que íbamos a embarcar y tuvimos tiempo para visitar un pequeño museo de pescadores y hacer algunas fotos con el Fiordo de los Sueños de fondo.
La experiencia que seguía iba a ser inolvidable y la llevaríamos clavada en nuestras retinas para siempre porque ibamos a ver los más bellos paisajes nunca vistos.
La primera parte del cruero, trascurriría por el mismísimo Sognefjord o Fiordo de los Sueños, pero la segunda y más impresionante sería cuando cogiéramos uno de los brazos de este fiordo, el Naeroyfjord o Fiordo Estrecho, el más estrecho del mundo, con paredes de hasta 1400m. y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2005 junto con el que vimos en día pasados de Geiranger.
Llegados a este punto, dejabamos atrás el Sognefjord para navergar por el Naeroyfjord.
El Fiordo Estrecho nos dejó imagenes bellísimas, granjas aisladas a las que sus habitantes sólo podían acceder tan solo en este barco, carataratas de 1000m de altura y hasta una excursión de gente en canoa disfrutando de sus aguas.
Las paredes de este fiordo eran sumamente altas por lo que apenas veíamos en sol que nos había acompañado durante la hora anterior de crucero.
Todos los compañeros nos encontrabamos en cubierta, de arriba a abajo, echando fotos, charlando, disfrutando del momento y sobre todo atentos y espectantes por si conseguíamos ver las famosas marsopas de las que tanto nos había hablado Jorge.
Tras estas dos horas de relax, calma, paz y tranquilidad a bordo del barco, casi a nuestra llegada al puerto de Gudvangen donde teníamos que desembarcar pudimos divisar las tan famosas marsopas por un bello segundo!
Gudvangen es un pequeño pueblo en la nada, en medio del Fiordo Estrecho, pero tiene también su encanto. Este pueblo es accesible tanto por barco como por carretera y tiene muchos visitantes ya que cuenta con una antigua aldea vikinga, un restaurante de comida típica noruega, un pequeño hotel vikingo y un enclave con vistas impresionantes que le hace muy turístico.
Aquí tuvimos un par de horas para comer y descansar, algunos compañeros comieron en el turístico restaurante que hay para probar las albóndigas de reno y otras comidas típicas pero les soplaron media cartera!, otros comimos las existencias que llevabamos en unos bancos de madera que hay a pies del fiordo donde nos atacaban las avispas! pero la experiencia fue única e imborrable...
Durante el tiempo libre que nos dio el guía, nos dirigimos a visitar la aldea vikinga cruzando un pequeño puente de madera en el que se prohibia la pesca y visitamos también los muelles desde donde había una vista inigualable. A la vuelta pasamos por el hotel, compramos alguna que otra postal y volvimos al autocar ya que todavía nos quedaba una bonita parte del viaje este día.
Partimos desde Gudvangen hasta Flam por un valle de carreteras estrechas con incansables vistas de paisajes, cascadas, fiordos, etc...
A nuestra llegada a Flam, nos despedimos de Tront que iría solo por carretera hasta Voss, mientras que nosotros íbamos a hacer otra excursión típica cuando visitas la Noruega de los fiordos, subir de Flam a la estación de alta montaña de Myrdal en el famoso Flamsbana, una obra maestra de ingeniería que nos adentra entre montañas, brindandonos paisajes y parajes de asombrosa belleza natural.
Durante los 20 Km. de recorrido (aprox. 1h.) subimos de 0 hasta 866 m. por encima del nivel del mar sin apenas notarlo. Pasamos por 20 túneles, 18 de estos perforados a mano y donde cada metro costó un mes de duro trabajo a los obreros. Ya en 1940, el trayecto se estudió para evitar avalanchas por lo que el tren cruza el rio y el fondo del valle en tres ocasiones a lo largo del recorrido.
A mitad de trayecto nos cruzamos con el Flamsbana que bajaba de Myrdal y tuvimos que esperar unos minutos ya que este punto es el único que tiene dos vías. Desde aquí solamente hay una vía de subida y una de bajada por lo que el tren que sube siempre tiene que esperar que baje el otro.
Continuamos el recorrido ascendiendo y atravesando túneles algunos de ellos de madera y de repente un silbato nos anuncia que hacemos una breve parada en Kjosfossen, una bonita cascada en las que dos "ninfas" nos regalan un pequeño espectaculo musical que no gusta a todo el mundo.
Tras esta breve parada de unos 10 min. continuamos ascendiendo un poco más y finalmente llegamos a Myrdal, donde cogeríamos otro tren de bajada a Voss ya que allí nos recogería Tront que nos esperaba con el autocar preparado para continuar hacía Bergen.
Todo durante el recorrido en el Tren de Flam o Flamsbana estuvo minuciosamente cuidado, nos reservaron un vagón para nuestro grupo en el que pudimos estar de pie de un lado para otro echando fotos y grabando videos... nos repartieron folletos informativos en español y hasta las TV que había encima de cada puerta nos iban informando en nuestro idioma.
La bajada en el tren hasta Voss no fue tan impresionante como el Flamsbana peronos dejó también bonitas vistas, este ratito nos sirvio para descansar y echarnos unas risas con los compañeros.
Una vez en Voss, nos recogió Tront y continuamos nuestra ruta hacía Bergen, la ciudad denominada "capital de los fiordos" ya que desde ella tienes accesible la mayoria de los mismos. Bergen es una población muy lluviosa, prácticamente 285 días al año esta lloviendo en esta ciudad y como no iba a ser menos, a nuestra llegada nos alcanzó nuevamente la lluvía que tanto temíamos en este viaje.
Como teníamos en itinerario lo primero que hicimos en Bergen fue la visita panorámica, al igual que en otras ocasiones, con el autocar nos acercaban a lo más típico de la ciudad que luego nosotros podíamos en nuestro tiempo libre visitar con más detalle.
Tuvimos ocasion de visitar la Torre Rosenkrantz, el Salón de Haakon, la Iglesia de María (en obras), el Bryggen, el barrio Nordness, el puerto, las casas de los pescadores, el Teatro, la Igleia Roja o Johanneskirken, etc..
Nuestro hotel, se encontraba en pleno centro de Bergen, en una calle peatonal por lo que fue fácil descargar las maletas y diriginos a nuestras habitaciones ya que Jorge nos había repartido las llaves en el autocar.
No teníamos mucho tiempo ya que llegamos sobre las 18:00h. de la tarde y a las 19:30h. habíamos quedado en el hall porque Jorge nos iba a llevar a una taberna antigua a beber cerveza vikinga rubia o negra a gusto del consumidor.
Nosotras, tan solo dejamos las maletas en la habitación y bajamos rápido por lo que tuvimos un rato para ver una parte de la ciudad, la Iglesia Roja que estaba a pies del hotel, el Teatro y el barrio de los pescadores fue lo poco que nos dio tiempo antes de reunirnos con el resto del grupo. Eso si, un tanto incomodo porque la lluvía nos hizo tener que ir cargadas de paraguas y es un poco engorroso cuando sales de turista.
Nos despistamos un pelín con la hora, y al bajar la calle del hotel vimos que el grupo ya había salido en dirección de la taberna por lo que les seguimos apretando un poco el paso y les alcanzamos pronto.
La taberna estaba en todo el centro, detrás del puerto, por lo que no tenía mucha pérdida.
Se trataba de una vieja taberna que había sido frecuentada por piratas y malandrines en la época antigua y que tenía una leyenda en sus paredes. Jorge, comenzó a contarnos esta leyenda que en resumidas cuentas decía que la taberna había sido la casa de una panadera y su bella hija, de la que se enamoró un rey y tras casarse con él fue envenenada en la corte por error ya que querían matarle a él, así que el espiritú de la chica sigue allí y por lo que contó también la camarera se hace eco ya que se mueven los cuadros, se apagan las luces... no se cuanto de verídico tendrá esto pero nosotros disfrutamos de una rica y fresquita cerveza vikinga, eso si, carísimaaa como todo en Noruega, la pinta de 500ml 80NOK (unos 12€) por lo que nos trajimos hasta el vaso!!

Nosotras nos retiramos pronto ya que nos apetecía pasar de embutido y guarrear un poco en el Burger King de al lado y en Noruega cierran la cocina como muy tarde a las 21:00h. y también teníamos pensado subir al mirador del Monte Floyen para ver las vistas de Bergen de noche.
El burger es como los de España solo que más caro. Nos pedimos un par de menus por los que nos cobraron unas 180NOK (25€ aprox.) y disfrutamos de un par de vasos de Coca-Cola porque los refrescos eran retráctil y podías repetir. Al salir del burger y caida ya la noche, nos dirigimos a la estación del Floibanen.
Aún quedaban un par de funiculares antes del cierre por lo que sacamos los tickets en la taquilla 80NOK la ida/vuelta y entramos en la estación que se encontraba desierta lo que nos vino bien para hacerlos las típicas fotos de rigor.
Cuando el marcador de la pantalla marcaba que quedaban 5 min. para el cierre de puertas, una pareja de lugareños subió y un minuto después tres compañeros del grupo coincidieron también con nosotras en la subida. El funicular arrancó en punto y comenzamos el ascenso que tardaba unos 5 min. y tenía 3 paradas para la gente que residia en las casitas de la ladera de la colina.
Una vez arriba, cargada con el trípode para poder hacer las fotos nocturnas, nos dispusimos a improvisar un mini estudio para hacernos fotos con Bergen de noche de fondo pero comenzó a llover y tuvimos que recoger todo corriendo. Menos mal que nos dio una pequeña tregua y pudimos disfrutar durante una media hora de la ciudad de noche y de sus magnificas vistas.
Tras este ratito de paz en el monte Floyen, volvimos de vuelta a la ciudad en otro funicular y continuamos caminando desde la estación hacía el puerto para poder contemplar el barrio antiguo de madera o Bryggen.
La lluvia nos habia dado una tregua por lo que dimos un breve paseo por esta tranquila ciudad aunque todas las cervecerias estaban a tope porque se daba por TV el partido de la Supercopa de España entre el Real Madrid y el Barcelona que supuso el primer título para mi equipo!!!
Un paseo nocturno muy agradable y con magia en el ambierte tras el cual volvimos al hotel a descansar.