El día de hoy presentaba dos opciones, la primera era coger la excursión opcional que propuso el guía por la colina de los trolls, el Bryggen y subida al funicular... y la segunda, recorrer todo esto por nuestra cuenta.
Nosotras elegimos la segunda ya que llevabamos cositas preparadas desde España, mapas y otros folletos para realizar la visita de Bergen a nuestro aire.
El día se levantó lluvioso y madrugamos un poco a pesar de no ir a la excursión para cargar las maletas desde primera hora en el autocar y asi despreocuparnos de ellas, ya que al mediodia salíamos hacía Stavanger, nuestro siguiente destino.
En el hall del hotel se unieron a nuestro recorrido dos compañeras del grupo que tampoco habían cogido la excursión y comenzamos nuestra pequeña ruta ya que a pesar de haber visto algunas cositas el día anterior Bergen tiene mucha historia y cosas que ver.
Salimos paralelos al puerto para ver el DNS (Den Nationale Scene) o comunmente Teatro Nacional y la calle KNOSESMAUET, la más famosa y fotografiada de la ciudad.
Callejeamos hasta salir al puerto desde donde teníamos unas preciosas vistas del Bryggen y olía a salmón que daba gusto! Pasamos por la Oficina de Turismo, el mercado del pescado donde luego volveríamos a comer y nos dirigimos al Bryggen para recorrer su interior y sus famosas casas de madera.
Como la lluvia nos habia dado un respiro, decidimos pasar el Bryggen de largo y llegar hasta la Torre Rosenkranzt y el Salón de Haakon ahora que no llovía.
Cuando la lluvía volvió a hacer eco, ya habíamos visto esta parte de Bergen y nos cobijamos en una tienda de souvenirs con intención de volver al Bryggen y visitarlo más detenidamente.
El Bryggen es el barrio más antiguo de Bergen, se encuentra frente al puerto y sus casas de madera son las edificaciones más antiguas de la ciudad. Este barrio ha sido reconstruido en varias ocasiones tras grandes incendios por lo que se estableció la prohibición de construir en madera y es lo único que queda de este material. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como muchos otros destinos de nuestro viaje. Si te fijas bien, las casas no se encuentran perfectamente alineadas ya que van cediendo con el paso del tiempo y en sus soportales encontramos tiendas de todo tipo aunque la mayoria son de souvenirs y atraen a los turistas. En su interior encambio, totalmente ajeno al ajetreo del puerto pero agolpado de turistas curiosos, todo es de madera y están las casas más antiguas de la ciudad.
Siguiendo nuestro planning nos tocaba subir al Monte Floyen, estuvimos pensando si comprar solo el viaje de subida y bajar caminando ya que había un sendero de 45min que bajaba desde arriba a la ciudad con unas vistas un tanto impresionantes pero la maldita lluvía no nos dejaba decidirnos...
Al llegar a la estación y a diferencia de la noche anterior, nos aguardaba una larga cola de espera que fue un tanto fluida y en unos 20 min. estabamos montadas en el funicular ascendiendo hasta la cima.
Nada más llegar arriba pudimos notar la masiva afluencia de turistas que echabamos de menos la noche anterior, gente por todos los lados, hacer una foto parecia imposible pero al final con paciencia todo se consigue.
Caminamos un poco hacía el bosque de los trolls y nos hicimos una foto con una figura de un troll que había por la zona. A poco menos de 20 min. se hallaba el primer lago, pequeño pero según la foto del folleto muy bonito. Nosotras no pudimos verlo porque comenzó a llover fuerte y nos tuvimos que cobijar en un restaurante que había allí en el que un café costaba 30NOK (unos 5€). Después de unos 15 o 20 min. cuando cesó la lluvia ya se nos había echado el tiempo encima y teniamos que bajar, por lo que decidimos no hacer el sendero a pie sino bajar de nuevo en el funicular.
Una vez abajo, nuestras compañeras se dirigieron a la zona de tiendas y nosotras decidimos seguir explorando la ciudad en el poco tiempo que quedaba, asi que nos dirigimos a ver la Dormkirke o Catedral, la zona del lago y finalmente el FISKETORGET o famosísimo mercado del pescado de Bergen.
Allí coincidimos con la mayoría del grupo, degustamos todo tipo de salmón desde el salvaje hasta el marinado al coñac y la ballena ahumada, compramos un pedazo de salmón y nos comimos ese famoso bocata de gambas del que tanto hablaba la gente de los foros.
Desde aquí mismo, enviamos las postales a la familia!
Desde aquí mismo, enviamos las postales a la familia!
Después de comer, a la hora prevista y todos puntuales en el hotel, salimos por la ruta del Mar del Norte dirección a Stavanger. Por el camino cruzamos un par de fiordos, el de Bjorna y el Bokna y atravesamos los túneles submarinos de Reenfast, los más profundos del mundo.
En uno de los ferrys y como despedida a Tront, que tenía que volver a Oslo y no seguiría con nosotros, recaudamos una pequeña propina para agradecerle todo el esfuerzo y lo que había hecho por nosotros días atrás y le cantamos una canción ideada por un compañero del grupo que era músico... "Adios con el corazón, que con el alma no puedo, que al despedirme de Tront, al despedirme me muero... Tu serás el Tront de mi vida, tu serás el Tront de mi suerte y el que nos ha conducido por toa Noruega por toa Noruega..." (estamos fatal, allí todo el barco mirándonos... pero que vamos a hacerle si el frio nos confunde? jajajaja)
En uno de los ferrys y como despedida a Tront, que tenía que volver a Oslo y no seguiría con nosotros, recaudamos una pequeña propina para agradecerle todo el esfuerzo y lo que había hecho por nosotros días atrás y le cantamos una canción ideada por un compañero del grupo que era músico... "Adios con el corazón, que con el alma no puedo, que al despedirme de Tront, al despedirme me muero... Tu serás el Tront de mi vida, tu serás el Tront de mi suerte y el que nos ha conducido por toa Noruega por toa Noruega..." (estamos fatal, allí todo el barco mirándonos... pero que vamos a hacerle si el frio nos confunde? jajajaja)
Se notaba que habíamos salido de la zona interior de las montañas y que nos encontrabamos en los fiordos pero pegando al Mar del Norte porque los paisajes habian cambiado muchísimo.
Después de la lluviosa mañana pasada en Bergen, la tarde se quedó muy buena aunque un tanto nublada lo que hacía que en la cubierta de los barcos con los que cruzamos los fiordos hiciera un frio que pelaba.
Al alcanzar Stavanger tuvimos una media hora de atasco de entrada en la ciudad, lleno en todos los hoteles, gente por todas partes, barcos y yates atracados en el puerto y hasta un escenario en el centro de la ciudad debido a la Convención Anual del Petróleo.
A nuestra llegada, con las llaves de la habitación ya en la mano, subimos a nuestra habitación para descargar y bajar rápido ya que habiamos quedado para la visita panorámica a pie ya que acceder en autocar era imposible ese día.
Unicamente pudimos dirigimos al barrio antiguo de Straen, con 173 casas de madera de los siglos XVIII y XIX y donde también se encontraba el Museo de la Sardina, lo demás corría por nuestra cuenta porque era casi imposible dar un paso y menos en grupo con la cantidad de gente que había.
El guia propuso nuevamente quedar para ir a una cerveceria que conocia él pero nosotras ya no nos apuntamos ya que al día siguiente nos esperaba un dia tremendamente agotador por lo que dedicimos comprar algo de pan y bebida en un KIWI próximo al hotel y subirnos a descansar.
El guia propuso nuevamente quedar para ir a una cerveceria que conocia él pero nosotras ya no nos apuntamos ya que al día siguiente nos esperaba un dia tremendamente agotador por lo que dedicimos comprar algo de pan y bebida en un KIWI próximo al hotel y subirnos a descansar.



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